En las últimas horas, cientos de trabajadores recibieron telegramas de despido con efecto inmediato, generando un clima de tensión e incertidumbre entre operarios y gremialistas. La compañía justificó la medida en términos económicos, apuntando a la crisis industrial que atraviesa el país y al acopio de stock de productos que, según su versión, hace inviable mantener el ritmo de producción habitual.
La decisión empresarial provocó la paralización casi total de la actividad en las plantas del Grupo Newsan, incluida la histórica fábrica de electrodomésticos de Avellaneda. Según denuncian los trabajadores, los despidos fueron encubiertos bajo la figura de “finalización de contratos”, lo que generó un rechazo generalizado y el reclamo de reincorporación.
Frente a la situación, alrededor de 150 trabajadores participaron de una asamblea en la planta de Avellaneda para expresar su malestar y exigir respuestas claras de la empresa. La Unión Obrera Metalúrgica (UOM) seccional Avellaneda participó del encuentro y anunció un acuerdo que contempla suspensiones con pago parcial de salarios para algunos sectores, mientras que otros seguirían vinculados a la producción en condiciones reducidas. Sin embargo, los empleados sostienen que la realidad es otra: todos los contratos fueron dados de baja sin previo aviso, dejando a decenas de familias sin ingresos.
Este episodio se enmarca en una ola más amplia de despidos y ajustes en la industria argentina, donde múltiples sectores han visto reducciones de personal, cierres de plantas y paralización de actividades productivas en los últimos meses. Analistas y representantes gremiales señalan que factores como la caída del consumo interno, la apertura de importaciones y la falta de políticas de estímulo al mercado local agravan la situación laboral en el país.
Por su parte, desde Newsan sostienen que las decisiones responden a la necesidad de adaptar la producción a las condiciones actuales del mercado y que continuarán explorando alternativas para garantizar la sostenibilidad de sus operaciones. No obstante, los trabajadores exigen la inmediata reincorporación de despedidos y cuestionan la falta de diálogo efectivo con la patronal.
El impacto de esta crisis no se limita a SIAM Avellaneda: otras plantas vinculadas al Grupo Newsan, especialmente en sectores vinculados con la industria electrónica y de bienes durables, también experimentan tensiones laborales similares, con despidos y ajustes en curso.
Mientras tanto, la comunidad productiva y sindical observa con creciente preocupación cómo se profundiza la conflictividad laboral en un escenario económico que no da señales claras de recuperación, alimentando el debate sobre el futuro del empleo industrial en la Argentina.