En Avellaneda, el Concejo Deliberante (HCD) estableció la prohibición total de la pirotecnia (fabricación, venta y uso) mediante la Ordenanza 27773, medida que rige desde 2017, y se refuerza con la ley provincial 15406 de "Pirotecnia Cero" para alto impacto sonoro, protegiendo a personas con autismo (TEA), adultos mayores, animales y el medio ambiente.
Prohibición Absoluta: La Ordenanza 27773 del HCD de Avellaneda prohíbe la fabricación, comercialización y uso de pirotecnia sonora.
Protección a Grupos Vulnerables: Esta medida busca proteger a niños, adultos mayores y personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA) de los efectos negativos de los ruidos y luces fuertes.
Concordancia con Ley Provincial: Se alinea con la Ley Provincial 15406 (Pirotecnia Cero) que prohíbe el uso de pirotecnia de alto impacto sonoro en toda la Provincia de Buenos Aires.
Denuncias: Los vecinos pueden denunciar infracciones llamando al Centro de Atención al Vecino: 0800-122-6323.
En resumen: Avellaneda adhiere a una política de "Pirotecnia Cero" a nivel municipal, prohibiendo su producción, venta y uso para garantizar unas fiestas más tranquilas y seguras para todos, especialmente para quienes son más sensibles al ruido y las luces.
Según esta disposición vigente, ya no se fabrican bombas de estruendo y petardos de alto impacto y está prohido su uso en todo el Partido. Aunque no se cumple con sensatez y no se controla con respomsabilidad.
Sin embargo, sigue sin tenerse en cuenta el daño que producen las explosiones de escapes libres de motos y otros vehículos en los niños autistas y en toda la población. Porque en definitiva, estas detonaciones son iguales o peores que la de los petardos.
El estruendo que provocan las motos con los escapes libres o modificados, no solo afecta a las personas con hipersensibilidad auditiva. También afecta a los enfermos hospitalizados, los ancianos, las mascotas o las simples personas que tienen la mala suerte de vivir sobre avenidas o calles aptas para que muchos motoqueros se desplacen a toda velocidad haciendo tronar sus escapes.
Todos estamos expuestos a una contaminación sonora ya insoportable, circunstancia agravada porque estos ruidos se producen todo el año, todos los días, todas las horas y todos los segundos, dado el intenso tránsito que soporta una ciudad moderna.
Ley deTránsito de la Provincia de Buenos Aires
La Ley de Tránsito de la Provincia de Buenos Aires.Nº 11430, en su artículo 28 – Preservación del Medio Ambiente- estipula que, «con la finalidad de preservar la seguridad pública y del medio ambiente, ningún automotor deberá superar los límites reglamentarios de emisión de ruidos y radiaciones parasitarias durante su tránsito por la vía pública, en estacionamiento, terminales de transporte de pasajeros o todo espacio abierto o cerrado destinado al tránsito o permanencia de personas o animales, sean los mismos públicos o privados».
Esta ley no se cumple y nadie la hace cumplir. Tampoco se entiende la finalidad de que se modifique el escape de los autos o motos, pero las ventas online de escapes modificados ofrecen «más potencia y torque», «sonido bien deportivo de competición», «de fácil colocación», etc. ¡Y encima también se venden caños de escape para bicicletas que simula el ruido del caño de escape de una moto!
Paradójicamente, en Avellaneda el Concejo Deliberante dictó una ordenanza en el mes de Julio de 2017 que establece la prohibición del uso de pirotecnia en la Ciudad, dado los efectos nocivos que la pirotecnia genera en personas con TEA. ¡Pero no prohíben los escapes libres!
Surge entonces la pregunta: ¿Es tan difícil controlar las motos con ruidos ensordecedores o los comercios donde se vendan los caños de escape modificados para que el estrépito sea mayor, al punto de asemejarse a una bomba de estruendo o una balacera de ametralladora?
marta portilla/diario La Calle